Lo que voy a contar a continuación es una historia real, pero da igual que lo sea o no y cada uno puede creer lo que se le antoje, lo que importa es la historia en si.

Un día se encontraban juntos 8 o 9 amigos cuando uno de ellos planteó una idea para conseguir dinero, para ganar mucho dinero. La idea era muy buena pero es una de esas ideas a las que a simple vista nadie le ve la viabilidad, las personas aprecian la idea en si pero no creen posible llevarla a cabo.

Pues bien, entre quienes escucharon la idea había hombres y mujeres muy inteligentes y preparados, y ninguno de ellos la aceptó, algunos se mofaron y ninguno la aceptó como “posible”. Solamente uno, casualmente el menos preparado e inteligente de todos dijo: “a mi me parece una buena idea, yo usaría ese servicio”.

El hombre que aceptó se asoció con quien tuvo la idea e hizo una pequeña fortuna, mientras los demás dejaron pasar la oportunidad y continuaron tal y como estaban.

La moraleja es que da igual lo inteligente o preparado que estés, lo único que importa es el deseo y la fe. El hombre que aceptó tenía el deseo de hacerse rico y tuvo fe en una idea en lugar de burlarse de ella.

Amigos, es más importante tener un deseo y una mente abierta que toda la inteligencia del mundo.

 

D. A.